LOS ENEMIGOS INVISIBLES
¿Es consciente de que sería necesario no solo apagar, sino desenchufar una antena wifi cuando no se esté usando para evitar las radiaciones? En el IES Concepción Arenal, los docentes involucrados en el proyecto Agenda 21 no solo son conscientes, sino que quieren que sus alumnos contribuyan a demostrar que la tecnología, entre otros factores, está contaminando nuestro entorno en formas que todavía no se han calibrado.
Reportaje de Carolina pernas
Tampoco es positivo que niños menores de 12 años interaccionen con teléfonos móviles, porque son mucho más sensibles a las radiaciones que los adultos y la música a través de auriculares a un volumen excesivo pueden derivar en pérdidas permanentes de capacidad auditiva.
Todo esto, y mucho más, preocupa a los profesores y por ello eso comenzarán en próximas fechas un estudio que abarcará aspectos tan distintos como el ruido, los cambios de temperatura, las redes electromagnéticas o las humedades y analizarán su impacto como factores con los que conviven los estudiantes en bases diarias.
El origen de esta iniciativa en concreto parte de la implantación del programa Abalar, que generaliza en las aulas gallegas no solo el empleo de ordenadores, sino de las redes de internet inalámbricas y que ha despertado algunas voces críticas que aseguran que el uso de este equipamiento, sobre todo en edades tan tempranas, puede tener consecuencias negativas. El objetivo es sentar las bases previas para el debate a través de los procedimientos científicos al alcance de los alumnos del centro departamental, tutelados por sus profesores.
La quincena de docentes de distintas áreas del Concepción Arenal involucrados en la Agenda 21 -un programa autonómico y no exclusivamente escolar basado en el desarrollo sostenible y la educación en medioambiente- tienen como objetivo el llamar la atención sobre una cuestión que no es la primera vez que se plantea en la historia del hombre, en la que muchas veces los avances científicos han ido por delante de la constatación de sus consecuencias negativas. No están siendo alarmistas, simplemente quieren invitar a la precaución, sobre todo porque en estos momentos, España parece estar algo desfasada en relación con el resto de la UE.
El ejemplo más claro es que el Parlamento Europeo acaba de recomendar que las instituciones, centros educativos y todo tipo de edificios oficiales retomen el cableado para las conexiones a internet y eliminen en lo posible las redes inalámbricas.
Para comenzar a trabajar contarán con un detector que los estudiantes del ciclo de educación medioambiental emplearán para medir las radiaciones en distintos puntos del interior y exterior del centro y en diferentes momentos del día, llevando a cabo posteriormente un informe comparativo. Pero cada alumno puede tener su papel. Medir decibelios en horarios de recreos, por ejemplo, analizar la presencia de humedades o de contaminantes en general están al alcance de todos. La elaboración de los protocolos del estudio está ya en marcha.
